“Acerca del Nacimiento del Psicoanálisis” (Nélida Magdalena)

Acerca del Nacimiento del Psicoanálisis
1- Cimientos del edificio teórico psicoanalítico


La influencia de Jean Martín Charcot – 1.825/1.893-


En la década de 1.880 Jean Martín Charcot, un eminente médico y profesor de Neuropatología en Paris, estaba dedicado al estudio de la nosografía y desempeñaba su labor en uno de los departamentos de la “Salpêtriere”, donde funcionaban institutos científicos anexos. Se trataba de un edificio construido en el siglo XVII -en principio había sido una salitrería y posteriormente un asilo para mujeres ancianas -ahora albergaba a pacientes con enfermedades nerviosas, conservando la edificación el nombre de su origen.

Aplicado al trabajo clínico, se manifestó en contra de los excesos de la medicina teórica señalando en cierta oportunidad en que recibiera objeciones a sus planteos: “la teoría es buena pero eso no impide que las cosas sean como son” (1). Esta reflexión mostraba que el contexto teórico de la época no podía dar explicación a ciertos fenómenos patológicos que en la clínica se ponían en evidencia.

Se consagró al estudio de la histeria y enseñó a reconocer sus síntomas, consiguiendo demostrar una regularidad allí donde los observadores menos atentos sólo hallaban simulación y episodios absurdos.

Consideró preponderantemente los factores genéticos como causa de esta patología, en cuyo caso la denominó histeria heredada, diferenciándola de la histeria adquirida cuya causa adjudicaba a factores traumáticos.

Patología Etiología
Histeria heredada factores genéticos
Histeria adquirida factores traumáticos


Respecto a la histeria adquirida señaló que un trauma físico grave en una parte del cuerpo – como un golpe en la espalda que afectó un brazo- contingentemente podía quedar enlazado con la representación de temor a la pérdida de la vida, de la cual el afectado nada sabía ni tenía manifestaciones inmediatas.

Luego de un tiempo podía aparecer, en esa parte del cuerpo que fue afectada por el golpe, una parálisis en medio de mucha agitación y conmoción anímica, lo que permitía vislumbrar que internamente se reproducía la escena del incidente.
Charcot demostró que si se repetía bajo estado hipnótico la misma representación, se alcanzaba idéntico efecto. El procedimiento consistía en sustituir el trauma por cierta sugestión verbal –por ejemplo “tu brazo está inmóvil”- siendo equiparable el estado hipnótico, al estado mental particular en el que se encontraba durante el trauma. Determinado recuerdo podía manifestarse mediante fenómenos corporales sin que el sujeto sepa la razón ni pueda hacer nada para evitarlo.

Con estas comprobaciones consiguió otorgar a la histeria el crédito que no tenía al considerarse sus exteriorizaciones durante el medioevo, obra del demonio y posteriormente, como producto de la simulación.

En síntesis, después de distinguir las parálisis orgánicas de las parálisis histéricas, y de conseguir reproducir a éstas artificialmente a través de la hipnosis, demostró que se producían por efecto de ciertas representaciones que habían comandado al paciente: el demonio había sido sustituido por la representación psicológica. No se circunscribió a las parálisis sino que también trató padecimientos musculares y dolores que surgen en la histeria traumática, aunque no investigó otros síntomas ni tampoco aquellos que aparecen en histerias no traumáticas.

Charcot tuvo una fuerte gravitación en las ideas de Freud, quien a través de una beca que obtuvo en 1.885, viajó a Paris para ponerse en contacto con este maestro.

Lo más llamativo que recoge de Charcot recorre tres ejes:

1- La demostración del carácter genuino de los fenómenos histéricos – Existencia de histerias funcionales, sin sustrato anatómico-.

2- La constatación de la histeria en varones- Existencia de histeria masculina-.

3- La provocación de parálisis histéricas por hipnosis, es decir que no sólo se podían cancelar las parálisis sino también crear el fenómeno por hipnosis. Estos exponentes artificiales ostentan las mismas características que los espontáneos originados por un trauma.

Al constatar que el factor traumático presente en la histeria adquirida, hacía surgir la representación vinculada al dolor anímico, infirió Freud que la génesis de los síntomas histéricos se hallaba en la vida psíquica.

Había llegado a Paris con un marcado interés en la anatomía del sistema nervioso y regresó a Viena compenetrado con los problemas de la histeria y el hipnotismo, es decir que su atención se desplazó desde la neuropatología a la psicopatología por lo que renuncia a las enfermedades nerviosas orgánicas. Esto lo lleva a intentar especializarse en el método hipnótico a través de las presentaciones de Bernheim en Nancy- Francia- en 1.889.

Investigar acerca de este método le permite descubrir que existen potentes procesos anímicos que están velados a la conciencia. Aunque esto no era totalmente novedoso para él, sino sólo una significativa confirmación de algo que había vislumbrado por una comunicación que recibió de Joseph Breüer, antes de su viaje a Paris.


La influencia de Josef Breüer – 1.842/1925-

Freud conoció a Breüer en el laboratorio de Brücke - director del Instituto de Fisiología de Viena- al cual había concurrido desde 1.876 a 1.882-. Aquel le informó sobre un caso de histeria de etiología no traumática, que trató durante 1.880-82. Se trataba de una joven cuyos graves síntomas se originaron a partir de intensas vivencias que debió sofocar mientras cuidaba a su padre enfermo. Mostraba un cuadro de parálisis con contracturas, perturbaciones del lenguaje y de la visión, estados de confusión psíquica e inhibiciones y otras alteraciones motoras y sensitivas.

El procedimiento que empleaba Breüer consistía en llevar a la paciente a un estado de hipnosis profunda para pedirle que expresara en esos momentos los pensamientos y fantasías que la desazonaban y perturbaban.

Cuando Freud vuelve a ponerse en contacto con Breüer inicia una serie de observaciones sobre datos de sus pacientes, en base a los antecedentes que recibiera de su colega, orientados a la exploración del surgimiento de la enfermedad. En estado hipnótico se lograba despertar el recuerdo de ese momento en que el síntoma apareció por primera vez, por lo que halló una conexión entre la vivencia ocasionadora y el síntoma, que con frecuencia era bien nítida y otras, estaba desfigurada y se reducía a un vínculo simbólico como puede ser un puente verbal.

Cada uno de los síntomas así tratados, desaparecían sin regresar cuando se lograba la evocación de aquel suceso y el afecto que le acompañaba, todo lo cual era expresado en palabras- “talking cure”- según la propia expresión de la paciente de Breüer -Anna O- .

En su momento el síntoma histérico se había originado porque el afecto- noción cualitativa del monto de energía psíquica- correspondiente a una vivencia traumática, había sido desviado de su elaboración normal, consistente en la descarga, y conducido por un camino incorrecto, resolviéndose en inervaciones somáticas: el afecto no liberado era depositado en un órgano doliente.

Respecto de la vivencia que provocó el trauma psíquico, en su publicación conjunta “Estudios sobre la histeria”, Freud y Breüer señalan: “En calidad de tal obrará toda vivencia que suscite los afectos penosos del horror (…); y, desde luego, de la sensibilidad de la persona afectada (…) dependerá que la vivencia se haga valer como trauma” (2).

En el trayecto de estas investigaciones surgió la pregunta sobre el motivo por el cual ese recuerdo no terminaba desgastado y en cambio producía efectos tan vivos. Se inquirió que frente a ese suceso que tanto conmocionó al sujeto, éste no reaccionó, no hubo un drenaje del afecto turbador.

Siempre es posible la descarga a través de una acción, porque el aumento de excitación se produce por vías sensoriales y la disminución por vías motoras. Aunque hay un sustituto de la acción que es la palabra, pudiendo mediante ésta abreaccionar o aligerar tal afecto.

Cuanto más intenso es el afecto que tiñe la vivencia, mayor es la necesidad de drenaje motor. Aunque también puede ser que el recuerdo de una vivencia penosa quede asociado a otra que la compensa, como es el caso de un accidente que queda enlazado a la idea del rescate con el alivio que comporta. Otras representaciones contrapuestas que disminuyen la excitación provocada por el suceso, podría ser la consideración sobre la propia valoración del afectado y la ínfima tasación del ofensor.

Si se tramita de algún modo, el afecto pierde intensidad y el recuerdo se diluye, pero cuando nada de esto sucede, o la reacción fue insuficiente se hace necesario, según la descripción de Breüer, que el afectado vuelva a vivenciar por segunda vez esa experiencia por medio de la hipnosis para completar la reacción. “(…) se aligera del afecto de la representación, que antes estaba por así decir estrangulado, y con ello se cancela el efecto de esa representación.” (3)

Con este método, designado catártico por Breüer, - del griego catarsis es purga, purificación- , se podía indagar sobre la historia y el origen del síntoma a cancelar, porque en estado despierto el sujeto no lo recordaba o sólo lo hacía en forma muy incompleta.

Tales síntomas habían aparecido como sustitutos de pensamientos, impulsos o afectos sofocados y al recordarlos alucinatoriamente – fenómeno por el cual se cree vivenciar el suceso- se hacía llevar a cabo el acto sofocado antaño, logrando la remisión de los síntomas.

Durante mucho tiempo Freud aplicó este método y recogió gran cantidad de material de observaciones que posteriormente fueron publicadas.

Sin embargo Freud descubrió, en relación a su experiencia en la clínica, que en la producción de los síntomas no ejercían igual eficacia las excitaciones afectivas de cualquier naturaleza, sino aquellas que son de naturaleza sexual.

Más allá de la histeria examinó casos que especificó bajo la denominación de Neurastenia y de Neurosis de Angustia, reuniendo ambas con la designación de Neurosis Actuales.

Hallando que en todos los casos había perturbaciones en la vida sexual y que una vez restablecida la función sexual normal, se obtenía una llamativa mejoría en los afectados. Luego discierne que en las Psiconeurosis en general – clasificación que establece en 1.894- y en otras patologías, se observa esta constante en cuanto a la función sexual perturbada.

La etiología sexual fue rechazada por Breüer y también por la Sociedad de Medicina. Breüer sostenía una etiología fisiológica para la histeria, afirmando que se producía una escisión de la conciencia con la consiguiente inclinación a disociar. Consistiendo en estados transitorios de alteración de la conciencia, llamados estados hipnoides en los que las representaciones eran intensas y el afecto pleno, pero se mantenía cerrado el intercambio asociativo con el resto del contenido de la conciencia.

Si los estados hipnoides preexistían a la contracción de la enfermedad con sus manifestaciones, se trataba de una histeria de predisposición. En cambio si ese fenómeno no preexistía e irrumpía un trauma y una posterior sofocación del afecto, se producía eventualmente, una escisión de un grupo de representaciones, tratándose de una histeria adquirida.


Histeria de predisposición: Estados hipnoides preexistentes a los síntomas
Histeria adquirida: Estados hipnoides no preexistentes


Breüer estableció que lo sexual tenía una importancia pareja con las demás excitaciones afectivas, estando en un mismo nivel. Los estados hipnoides impedían la descarga de las excitaciones, es decir la elaboración normal de los procesos psíquicos.

Freud sostuvo una etiología sexual de las neurosis, afirmando que la escisión anímica era producida por un juego de fuerzas opuestas- deseos y defensas contra esos deseos- que impedían la descarga del afecto acumulado. En el caso de una histeria de conversión la energía no liberada se asentaría en un órgano, lo tornaría erógeno.


Breüer Etiología fisiológica Estados hipnoides Histeria Hipnoide
Freud Etiología sexual Juego de fuerzas opuestas Neurosis de Defensa



2- Inicios del edificio teórico Psicoanalítico


A partir de lo anteriormente descripto, prosperaron grandes diferencias teóricas con Breüer, lo que determinó una clara bifurcación en sus caminos. Freud abandonó el método hipnótico al servicio de la catarsis porque aparecieron importantes limitaciones en su empleo y eficacia e implementó durante un tiempo, el método de presionar la frente del paciente – práctica que tomó de Bernheim- al tiempo que lo inducía a recordar. De su experiencia se desprendía que los pacientes sabían aquello que sólo la hipnosis o la presión sobre la frente, les volvía accesible a la conciencia.

Ese saber, por ser displacentero, había sido olvidado imponiéndose una resistencia al recuerdo. Esta repulsa quedaba oculta con el empleo de la hipnosis, por así decir, se desplazaba hacia un costado. “La hipnosis encubre a la resistencia; vuelve expedito un cierto ámbito anímico, pero en cambio acumula la resistencia en las fronteras de ese ámbito (…) (4)

Las representaciones displacenteras habían sido expulsadas o se les impedían el acceso a la conciencia y esa fuerza de desalojo se oponía a la insistencia de contenidos inconcientes que pujaban por acceder a la conciencia, tratándose de un juego de fuerzas en oposición.

Para ilustrar esa fuerza de desalojo tomaremos el símil que nos ofrece Freud en “Cinco Conferencias sobre Psicoanálisis”, mostrándonos la relación entre la resistencia y la represión.

Describe una sala con un auditorio atento a las palabras del conferencista, pero surge alguien desde el público que alborota repentinamente e interrumpe la tarea, por lo que se levantan algunos colaboradores y lo retiran, llevándolo hacia la salida. Una vez desalojado el bullicioso, el conferencista continúa con su exposición y los colaboradores refuerzan la puerta para impedir que vuelva a ingresar, encargándole al portero que lo controle para mantenerlo fuera del recinto.

El desalojado es el paradigma de lo reprimido, siendo el portero el que opone una resistencia dispuesta por el conferencista quien figura el yo como instancia, desde donde parte la orden para que aquello displancentero para la conciencia sea expulsado y no se admita nuevamente. Sólo que no se trata de lugares físicos, ni hay personajes en pugna, sino de formas de trabajo que diferencian sistemas psíquicos con leyes propias de funcionamiento.

Agrega en este mismo texto, que puede suceder que el perturbador desalojado insista con acceder a la sala y desde la puerta provoque un escándalo mayor que el que causó cuando estaba adentro. Entonces aparece un mediador que habla con el revoltoso y lo persuade de que debe calmarse y ser discreto para lograr el permiso de ingreso, por lo que el conferencista cancela la orden de desalojo. Mostrando calma y compostura, se torna irreconocible para lograr su meta de acceso. He ahí el análogo del síntoma, que como efecto de compromiso entre sistemas alcanza tras largo rodeo, la satisfacción buscada.

El yo se defiende del esfuerzo de asalto de lo reprimido inconsciente, sin embargo ese contenido reprimido puede obtener una satisfacción sustitutiva logrando así, hacer fracasar parcialmente a la represión. Los síntomas constituyen esas satisfacciones sustitutivas que se vuelven irreconocibles porque están desfiguradas, estableciendo una transacción entre fuerzas opuestas: moción de deseo inconsciente y resistencia del yo.


Sinopsis

A modo de revisión dispondremos de un esquema comparativo de metodología de trabajo entre Freud y los antecesores que hemos destacado en el presente escrito.


Método Meta


Charcot Hipnosis Dar una orden o prohibición sugestiva
para provocar o cancelar síntomas.

Breüer Hipnosis al servicio Abreacción del afecto atascado.
de la catarsis.

Freud Asociación Libre Descubrir las represiones.




Construcción y articulación teórica

El concepto de represión es central para el nacimiento del psicoanálisis, cuyo objeto de estudio es el inconsciente. A partir de dicho concepto, toman su lugar los demás componentes de este cuerpo teórico. El descubrimiento de las represiones, permitió junto a todo el andamiaje teórico forjado, el pasaje del dispositivo catártico al psicoanálisis, al sustituir el método hipnótico o la presión sobre la frente por la asociación libre, con la observancia de la regla fundamental: “Usted observará que en el curso de su relato le acudirán pensamientos diversos que preferiría rechazar con ciertas objeciones críticas. Tendrá la tentación de decirse: esto o estotro no viene al caso, o no tiene ninguna importancia, o es disparatado y por ende no hace falta decirlo. Nunca ceda usted a esa crítica; dígalo a pesar de ella (…)” (5)

Para que un contenido inconsciente se hiciera consciente, había que vencer resistencias que ya una vez habían actuado sobre ese material reprimiéndolo, correspondiendo al analista detectar estas resistencias debiendo operar a través de la interpretación.

Esto permitiría el establecimiento de la transferencia –actualización de vínculos infantiles con el analista- sin la cual el tratamiento no sería posible, aunque puede funcionar como el principal obstáculo cuando se torna hostil.

Sus indagaciones lo condujeron a hallar en las asociaciones de los pacientes una remisión sorprendentemente frecuente a escenas de la vida infantil con contenido sexual, por lo que la transferencia misma tomaría ese tenor. Freud reflexiona sobre este tema señalando que es llamativo que algo tan evidente como la sexualidad infantil, se halla soslayado hasta el presente de modo contundente y conjetura sobre los posibles motivos de esta falta de atención de los autores.

Comprobó que habitualmente los pacientes reanimaban vivencias infantiles cuyo contenido era la seducción sexual por un adulto y que tales escenas en realidad, nunca habían ocurrido existiendo sólo en el ámbito de sus fantasías. No obstante dichas fantasías mantenían una urdimbre incuestionable con los síntomas, precisando que para las neurosis cobran mayor valor la realidad psíquica que la realidad empírica.

Con la asociación libre y la interpretación Freud demostró que los síntomas tienen un sentido, que es prohibido y de naturaleza sexual, y por tal motivo, reprimido.

La captura del sentido perseguía que la represión quedara cancelada y relevada por un juicio o apreciación que aceptara o no, aquello que fuera expulsado anteriormente, pero en ambos casos se restablecería el contacto entre el afecto y la representación para su tramitación normal. Puede ser que haya sido reprimido un deseo, que al devenir consciente dentro de un análisis, sea aceptado en parte o en su totalidad, o quede libre de objeción por ser elevado a una meta superior, o de lo contrario se acepte que el rechazo es justo.

Esta indagación sobre fenómenos tan enigmáticos, lo guiarán en el propósito del análisis de los sueños considerados como productos no arbitrarios, es decir, también provistos de un sentido. El procedimiento de la interpretación de los sueños se constituye por lo tanto, en uno de los pilares fundamentales de la labor para revelar lo inconsciente: “La interpretación de los sueños es en realidad la vía regia para el conocimiento de lo inconsciente, el fundamento más seguro del psicoanálisis y el ámbito en el cual todo trabajador debe obtener su convencimiento y su formación” (6)

En la misma serie de los síntomas y los sueños, va a ubicar a los actos fallidos, el chiste, y el lapsus, concluyendo que estas formaciones demuestran la existencia del inconsciente, el cual no se muestra en forma directa sino a través de estos efectos sobre la consciencia que son interpretables e ingresan en el campo discursivo.




Nélida A. Magdalena

Introducción a la Obra de J. Piaget (Nélida A. Magdalena)

Reseña Biográfica
Piaget nació en Neüchatel, Suiza en el año 1.896, y siendo educado en un clima intelectual, sintió desde muy joven, una fuerte inclinación por las Ciencias Naturales. Su padre fue un gran historiador y su madre una ferviente creyente, lo que suscitó en él la necesidad de conciliar la razón y la fe. Y muy pronto logra conjugar ambas, gracias a la lectura de una obra de Bergson titulada “Evolución Creadora”, que a su vez lo lleva a interesarse por la filosofía.
Ingresa en la Universidad de su ciudad natal, donde obtiene el doctorado en Ciencias Naturales. Su objetivo era especializarse luego en filosofía biológica desarrollando una teoría general del conocimiento a partir de la biología. Advierte entonces que, para estudiar las relaciones entre el conocimiento y la vida orgánica, necesita formarse en psicología experimental. Y con tal propósito parte hacia Zurich donde estudia en los laboratorios de psicología de Lipps y Wreschner.

Posteriormente viaja a Paris para hacer un estudio paralelo de psicología y filosofía, y allí asiste al laboratorio de Binet donde trabaja en la estandarización de test de inteligencia, clasificando respuestas correctas e incorrectas. Pronto descubrirá que las aparentes respuestas erróneas contenían en sí una lógica propia, y que la “equivocaciones” eran las mismas en determinadas épocas de la vida infantil. Asimismo observa que los razonamientos de inclusión de clases o de composición de relaciones, que parecen simples, ofrecen grandes dificultades a niños menores de 10 u 11 años. En diálogo con los pequeños testeados, investiga exhaustivamente los procesos de razonamiento que llevan a cada respuesta. Y finalmente sus descubrimientos lo colocarán en la vía que tanto había buscado: integrar el pensamiento reflexivo con la constatación científica, que darán las bases a la creación de la Epistemología Genética.

Plasma sus primeros resultados experimentales en un trabajo sobre lógica de clases y relaciones, que le vale el reconocimiento de Claparede, su editor. Éste le propone ingresar como colaborador al Instituto Jean-Jaques Rousseau en Ginebra, que él dirigía por entonces. Trabaja allí intensamente durante ocho años, en los cuales fue nombrado director adjunto y tres años después, es designado co-director.

Llevaba unos años en el ejercicio de la docencia en la Universidad de Neüchatel como titular de la cátedra de Filosofía, Psicología y Sociología, cuando la Universidad de Ginebra le otorga el cargo de profesor de Historia del Pensamiento Científico. Publica un estudio sobre los orígenes de la inteligencia en el niño, siendo su principal fuente de observación sus propios hijos.

A los 39 años recibe el título de doctor honoris causa, otorgado por la Universidad de Harvard y unos años más tarde, en l.940 fue designado director del Laboratorio de Psicología Experimental, en la Universidad de Ginebra, como sucesor de Claparede. Publica en 1.950, un trabajo de epistemología genética y un tratado de lógica, además de innumerables estudios de psicología experimental.

La Fundación Rockefeller le ofrece un subsidio de considerable valor, con el cual funda en 1.955 el Centro Internacional de Epistemología Genética de Ginebra, que marca el punto inaugural de esta nueva disciplina científica.

Continúa incesantemente con la publicación de innumerables textos, algunos de los cuales han sido traducidos a varios idiomas. Muere en 1.980, habiendo recibiendo incontables distinciones internacionales, quien con la simplicidad de los grandes genios declarara que su máxima aspiración en la vida era seguir siendo un niño siempre, porque ellos son creadores por excelencia.
La Epistemología Genética en la Obra de Piaget

Las elaboraciones de Piaget se desarrollan en un amplio campo interdisciplinario por lo que no podrían restringirse a una ciencia ni tampoco a una filosofía en sentido riguroso. Se trata de una pluralidad de teorías científicas, filosóficas, y una teoría con propiedades a la vez científicas y filosóficas, denominada Epistemología Genética.

Se trata de un cuerpo de conocimientos con caracteres particulares, que paulatinamente se va independizando del marco filosófico para penetrar más en el terreno científico. Y lo hace, al poder reemplazar la pregunta ¿Qué es el conocimiento? por ¿Cómo crecen los conocimientos?.

Desde la propuesta del positivismo, se conciben las ciencias fundamentales como una sucesión lineal caracterizada por una complejidad ascendente y una generalidad descendente, siendo la matemática la base donde toman asiento todas estas ciencias.

Piaget argumenta que esto puede ser sólo admisible desde un punto de vista metafísico o estrictamente axiomático. Por lo tanto se hace necesario recurrir a las leyes que rigen el espíritu humano, que son inherentes al campo de la Psicología cuyas investigaciones nos conducen, finalmente a las operaciones lógicas y matemáticas.

La serie planteada por A. Comte como lineal se torna, desde esta perspectiva, como circular y constituye el Círculo de las ciencias. “Las explicaciones de la psicología se refieren, tarde o temprano, a las de la biología, éstas se apoyan a su vez en las de la físico-química; las explicaciones físicas se apoyan en la matemática, y la matemática y la lógica sólo pueden fundarse en las leyes del espíritu que son el objeto de la psicología” (Piaget, J, 1.979, p. 55/6).

La Psicología para explicar la génesis de los conocimientos cuenta predominantemente con un doble sistema de referencia:
- La realidad exterior, según la concepción de la biología y la física.
- Las reglas de la lógica y la matemática.
Simultáneamente, ambos sistemas se apoyan en las realidades intelectuales que los producen y que la psicología estudia en su génesis.

A partir de estas precisiones, nos introducimos en un nuevo círculo, delineado por el objeto cognoscible y el sujeto cognoscente, que el autor denominó círculo epistémico fundamental, que no es sino la afirmación del círculo de las ciencias.



Círculo Epistémico Fundamental

“... No hay frontera definida entre el sujeto y el objeto: el sujeto se prolonga en sus útiles, instrumentos o aparejos insertos en el objeto…” (Jerusalinsky, A. , 1.992, pág. 38).

Afirma Piaget que al estudiar la génesis de un conocimiento constatamos siempre la actividad del sujeto que aporta algo al objeto, y ese aporte son las coordinaciones y el establecimiento de relaciones. De ahí que el conocimiento no es una copia del objeto que se imprime en el sujeto. El sujeto y el objeto son construcciones a las que se antepone la acción, que está en el origen de todo conocimiento.

El sujeto cognoscente y el objeto de conocimiento conforman un círculo en la medida en que el sujeto no puede conocer al objeto sino a través de su propio pensamiento como sujeto. En este marco, Piaget sigue a Hoeffding cuando cita: “... insistió con claridad sobre este círculo inicial, según el cual el sujeto sólo conoce por intermedio del objeto y sólo conoce al objeto respecto de su actividad como sujeto...”. (Piaget, J., 1.979, p, 54).

De esta manera en el proceso de conocer se instaura una dialéctica del sujeto y el objeto. El sujeto al que Piaget se refiere es el Sujeto Epistémico.


El Sujeto Epistémico

“La epistemología genética no conoce un sujeto en sí, sino únicamente las etapas de formación del sujeto; ni un objeto en sí, sino los objetos sucesivos que son reconocidos por el sujeto en el curso de esas etapas. Pero el sujeto, cuyas etapas de formación estudia, no es el sujeto psicológico ni el sujeto colectivo sino un sujeto universal o epistémico: El sujeto epistémico es lo que tienen de común todos los sujetos, puesto que las coordinaciones generales de la acción, comportan un universal que es el de la misma organización biológica.” (Battro, A,. 1.971,p..352-53)

El sujeto epistémico, es aquél que designa lo común a todos los sujetos de un mismo nivel evolutivo, más allá de las diferencias individuales. Por ej.: Si tomamos las actividades de clasificar, ordenar y enumerar, éstas son comunes a todos los adultos normales, pues la serie de los números enteros es la misma para todos.

El sujeto individual o psicológico en cambio, define lo que es propio de cada individuo. Siguiendo el ejemplo anterior, cada una de las series de números enteros se podría imaginar con una particular representación – serie de líneas, conjuntos de discos, etc.-

A la epistemología genética le interesa la descentración del sujeto individual respecto del sujeto epistémico, en definitiva, de un sujeto cualquiera portador de los mismos dispositivos que poseen todos los sujetos individuales del mismo nivel de desarrollo.

El desarrollo de los procesos cognoscitivos del sujeto se estudia en un marco epistemológico definido como Estructuralismo Genético.


Estructuras cognoscitivas y Génesis

El niño debe elaborar paso a paso las estructuras del conocimiento de acuerdo a determinados procesos. El Estructuralismo Genético investiga las leyes básicas del conocimiento, reconstruyendo los recorridos de las estructuras cognoscitivas.

Señala Piaget: “... Empecemos a definir los términos que vamos a utilizar. Definiré la estructura de la manera más amplia como un sistema que presenta leyes o propiedades de totalidad, en tanto sistema. Estas leyes de totalidad son por consiguiente diferentes de las leyes o propiedades de los elementos mismos del sistema”. (Piaget, J, 1981, p. 205).

De esta definición genérica se desprende, que la totalidad se impone a las partes; y más específicamente Piaget afirma: “...Una estructura es un sistema de transformaciones que entraña unas leyes en tanto que sistema (por oposición a las propiedades de los elementos) y que se conserva o se enriquece por el mismo juego de sus transformaciones, sin que éstas lleguen a un resultado fuera de sus fronteras o reclamen unos elementos exteriores. En una palabra, una estructura comprende así los tres caracteres de totalidad, transformaciones y autorregulación”. (Piaget, J.,1.980, p.9).

Vamos a precisar estos tres caracteres sobre los cuales se asienta la definición:

Totalidad: El todo está regulado por leyes propias y caracterizado por propiedades de conjunto, diferentes de los elementos que lo constituyen, considerados individualmente. Por ej.: Los números enteros no existen en forma aislada, y si bien cada número tiene propiedades tales como ser par, impar, etc., están subordinados al conjunto en tanto hay un orden de sucesión que no es cualquiera.
Transformaciones: Las estructuras no son formas estáticas sino que sufren variaciones a través de una actividad estructurante. Así, si al número 1 sumamos el número 2, esta actividad de adición permite llegar al número 3.
Autorregulación: Las transformaciones sólo generan elementos que pertenecen a la estructura y mantienen sus leyes. Por ej.: Si se suman dos números enteros, se obtiene como resultado otro número entero. Por lo que una estructura entra en calidad de subestructura en una más grande, conservando las leyes que la rigen, regulándose las estructuras por sí mismas.

Estos tres caracteres nos remiten a la noción de Génesis : “no diré simplemente que es el paso de una estructura a otra, sino más bien que la génesis es cierta forma de transformación que parte de un estado A y desemboca en un estado B, siendo B más estable que A” ( Piaget, J, 1981,p. 206)

Especifica además que no se trata de simples transformaciones sino de un sistema de transformaciones que van constituyendo una historia en su paso desde un estado anterior a uno ulterior.

De ahí que se hace necesario vincular las nociones de estructura y génesis, pues según la postulación piagetiana, toda estructura tiene una génesis y toda génesis surge de una estructura y confluye en una estructura, configurada cada vez desde un nuevo punto de equilibrio.


La Acción del Sujeto como Clave del Proceso

A lo largo de la evolución, las estructuras cognoscitivas se van modificando, en virtud de desequilibrios momentáneos por la emergencia de perturbaciones, que reclaman un reajuste de la conducta.

Afirma este autor: “... todo sistema puede sufrir perturbaciones que tienden a modificarlo. Diremos que existe equilibrio cuando estas perturbaciones exteriores están compensadas por acciones del sujeto, orientadas en el sentido de la compensación”. (Piaget, J, 1981, pág.216.)

Es decir, que el equilibrio se pierde a causa de perturbaciones. Estas perturbaciones provienen de necesidades y para su satisfacción se interpone la acción del sujeto. La actividad del sujeto permite recuperar el equilibrio en el sentido de volver a adaptar el organismo a su entorno.


“...Una “conducta” constituye, pues, un caso particular de intercambio entre el mundo exterior y el sujeto; pero, contrariamente a los intercambios fisiológicos, que son de orden material y suponen una transformación interna de los cuerpos que se enfrentan, las “conductas” que estudia la psicología son de orden funcional y operan a distancia cada vez mayor en el espacio (percepción, etc.) y en el tiempo (memoria, etc.) y siguen trayectorias cada vez más complejas (rodeos, retornos, etc.)”. (Piaget, J,. 1.984, pág. 14.)

Distingue los intercambios fisiológicos de otros, que son de orden funcional, en los que opera la Inteligencia, que permite acceder al conocimiento pudiendo admitir, luego de sucesivas etapas, distancias espacio-temporales paulatinamente mayores entre el sujeto y los objetos. Estos intercambios a distancia son intercambios inteligentes como nivel más elevado del conjunto de los procesos adaptativos

La adaptación consiste en el equilibrio de los intercambios entre el sujeto y su entorno, siendo la inteligencia la forma de adaptación mental por excelencia, constituyendo el punto de equilibrio hacia el cual se dirigen todas las adaptaciones consecutivas Las primeras adaptaciones son rígidas y de sentido único, y posteriormente se van conformando nuevas estructuras en función de equilibraciones sucesivas, cada vez más móviles, dando lugar a operaciones reversibles, propias del último estadio.

Al respecto “Según Piaget la inteligencia no es una facultad o una capacidad como se piensa vulgarmente. La inteligencia es adaptación y adaptación es el equilibrio estable entre asimilación y acomodación.” (Gentile, A, 2006, p. 70)

La acción que ejerce el sujeto sobre los objetos de su entorno, en tanto los modifica en función de su propia estructura, se denomina asimilación. El sujeto cognoscente incorpora al objeto de conocimiento a sus propios esquemas previos, pero lo que incorpora no es una réplica del objeto, como ya indicamos, sino que le imprime algo propio, el punto de vista propio. Ej.: para un niño muy pequeño un reloj cu-cú puede parecerle una cajita que suena, y sólo mucho después pasará a ser un instrumento de medición del tiempo. En la medida que incorpora nuevos esquemas asimilativos, la percepción del ambiente será más completa.

En tanto la asimilación consiste en la modificación del objeto, la acomodación es un proceso inverso, porque se trata de la modificación del sujeto, de sus estructuras cognoscitivas en torno del objeto de conocimiento. Así en cada situación nueva, se transforman los esquemas asimilativos con relación a esa experiencia. Ej.:Un niño quiere hacer rebotar una bolita de plastilina, y como obviamente no lo logra, la hace rodar. Es decir, que los caracteres del objeto modificaron la conducta del sujeto.

“El equilibrio siempre dinámico al que se llega por el funcionamiento dialéctico de asimilación y acomodación es la estructura de la inteligencia entendida como adaptación. Piaget estudió la evolución genética, individual y social, de la estructrura de la inteligencia humana y concibió a la inteligencia como un sistema de operaciones “vivientes y actuantes”, como el instrumento más desarrollado que hace posibles los intercambios entre el sujeto y el universo” (Gentile, A., op.cit)

Asimilación y acomodación son mecanismos invariables cuyo funcionamiento constante da lugar a la variabilidad de las estructuras cognoscitivas que marcan el trayecto evolutivo.

En este itinerario que trazan las estructuras cognoscitivas desde el nacimiento hasta la adolescencia, ubicamos un punto de partida y un punto de llegada: tiene sus raíces en la biología y desemboca en las operaciones de la lógica.

Con la evolución de la inteligencia se alcanza el equilibrio final, ya es posible asimilar el conjunto de la realidad y acomodar a ella la acción del sujeto.

“... la inteligencia constituye el estado de equilibrio hacia el cual tienden todas las adaptaciones sucesivas de orden sensomotor y cognoscitivo, así como todos los intercambios asimiladores y acomodadores entre el organismo y el medio” (Piaget, J, 1984, p..23)

Esta tendencia hacia el equilibrio, este movimiento que progresa hacia el equilibrio, se denomina desarrollo. “El desarrollo es, por lo tanto, en cierto modo una progresiva equilibración, un continuo pasar de un estado de menor equilibrio a un estado de equilibrio superior”. (Piaget, J, 1981., p. 11)


Los Estadios del Desarrollo

El desarrollo intelectual se produce como una adaptación siempre más rigurosa a la realidad, sigue un orden progresivo y reconoce distintos estadios. Estos estadios se agrupan en tres períodos fundamentales:

- Sensorio-motriz
- De representación o Preoperatorio
- Operatorio

Sensorio-motriz

Abarca aproximadamente los dos primeros años de vida. Es anterior al lenguaje y se trata de una inteligencia práctica que se aplica a la manipulación de objetos.

Durante el primer mes de vida, el niño ejercita sus reflejos – succión, deglución, prensión, etc.- Estos mecanismos hereditarios se van ampliando y perfeccionando con la repetición constante, de tal modo que el pequeño comienza a tomar control paulatino de su cuerpo, pasando de las conductas automáticas a las voluntarias. Por ej.: pasa de la succión espontánea a llevar voluntariamente la mano a la boca y succionar.

El eje de este período es la acción, a través de la cual organiza las percepciones, movimientos y desplazamientos, que inicialmente estaban centrados en el cuerpo propio – egocentrismo-. Al finalizar este período, se produce un total descentramiento del cuerpo que permite al niño situarse como un objeto entre los demás objetos, en un entorno que ya discrimina como exterior a sí mismo. El descubrimiento de los objetos como independientes de sí, le posibilita la adquisición de la noción de espacio, desde luego, como algo experimentable y no como concepto.

Gradualmente, se produce una asimilación sensorio-motriz del entorno, y al ir incorporando conductas, los esquemas asimilativos se van enriqueciendo y complejizando, pero siempre en relación a la realidad inmediata y presente.


De representación o Preoperatorio

En este período, que abarca desde los 2 hasta los 8 años aproximadamente, la representación le permite reemplazar la percepción de los objetos por una simbolización de ellos. La función simbólica aparece a través del lenguaje, del juego reglado, de la imitación lúdica, etc.

Como es obvio, todo esto no se da de una sola vez, sino que al comienzo surgen los primeros rudimentos de representación, y con éstos, la posibilidad de sustituir un objeto por una imagen, un signo o una señal, aplicados inicialmente al espacio próximo y al tiempo presente.

El niño comienza a manifestar cierta aptitud para las representaciones motrices, pero aún no logra evocar con el pensamiento los desplazamientos que sabe hacer con su cuerpo. Por ej.: aunque sepa ir sin compañía a un lugar determinado, al comienzo no podrá describir con palabras ni con un dibujo el trayecto recorrido.
Por otra parte, las primeras representaciones constituyen configuraciones estáticas o estados. Por ej.: Si se le cambia el orden de presentación de cierto número de eslabones de madera, el niño cree que hubo variación en la cantidad, pues aún no ha adquirido la noción de conservación de la cantidad.

En la experiencia de presentar al niño dos vasos iguales conteniendo la misma cantidad de agua, si se vuelca el contenido de uno de ellos a otro vaso más delgado y más alto, él dirá que ahora hay más agua porque es más alto, o menos agua porque es más delgado. Observamos que si coloca su atención en el nivel del agua no considera la amplitud del vaso, y viceversa. Es decir, razona sobre configuraciones estáticas y no sobre transformaciones, que lo llevarían a apreciar las dos dimensiones a la vez. Estas son regulaciones intuitivas, que constituyen en el plano representativo lo que las regulaciones perceptivas son en el plano sensorio-motriz.

Respecto de la captura de la relación tiempo y espacio, el niño juzga en este período, desde la perspectiva de las duraciones, por ejemplo que un automóvil recorrerá una distancia mayor, cuanto más rápido se desplace; una mayor velocidad para él, significa mayor tiempo invertido en el trayecto.

En el período sensorio-motriz se produce una asimilación de los objetos a los esquemas de acción, en este período hay asimilación de los objetos a los esquemas de pensamiento, y se genera progresivamente una corrección por regulaciones intuitivas que descentran el pensamiento y preparan el camino hacia la operación.

Operatorio

Las operaciones son acciones interiorizadas que se coordinan unas con otras y constituyen un conjunto, es decir, son pensamientos cuya esencia está en la acción. Cada uno de los actos del individuo produce variaciones en su entorno. Si se deja caer un objeto y éste se rompe, aunque se puedan realizar acciones en sentido inverso, como tomar el objeto y pegarlo, nunca se podrá volver a hallar el punto de partida, es decir, el momento previo a la caída, porque el tiempo es irreversible. Pero el pensamiento es capaz de tal reversibilidad, siendo ésta la característica más específica de la operación, que es propia de esta etapa.

Este gran período que abarca desde los 8 años hasta ya iniciada la adolescencia, reconoce dos estadios:

1-Operaciones Concretas:

Este tramo se extiende aproximadamente desde los 8 años hasta los 11 ó 12, en el que el niño es capaz de realizar operaciones lógicas elementales pero siempre en presencia de los objetos.

Anteriormente el niño razonaba sobre configuraciones o estados pero no sobre modificaciones, como lo vimos en el citado ejemplo del vaso de agua. Pero ya en esta etapa adquiere la noción de conservación de la cantidad al aceptar la posibilidad de compensaciones, es decir que ya puede relacionar mentalmente lo que se gana en una magnitud (nivel del líquido en el vaso) con lo que se pierde en la otra (el vaso es más delgado).

Definimos entonces a las operaciones como acciones interiorizadas y reversibles, dando cuenta de la reversibilidad como la posibilidad de integrar una acción y su contraria, permitiendo volver al punto de partida. Por ej.: puedo sumar un número entero a otro número entero y luego restarlo del primero, para retornar al punto de inicio: 1 + 1 = 2; 2 –1 = 1 .Regreso al punto de inicio y ahora las unidades no están reunidas, sino aisladas nuevamente.

La reversibilidad también permite transitar mentalmente de la clase total a las subclases incluidas, y de éstas, a la clase de partida. Por ej.: de la clase animales a la subclase peces y a la inversa. A esto Piaget lo denomina Clasificación.

Siempre en referencia a la reversibilidad, debemos considerar además la Seriación y lo haremos con un ejemplo. Si se ordenan palillos de menor a mayor tamaño, los ya ordenados serán menores que los que queden, y éstos más grandes que los que ya tomamos, admitiendo en este caso también la posibilidad de su inversa.

La clasificación y seriación son estructuras de conjunto, de cuya construcción simultánea deriva el sistema numérico. Con la seriación establezco que el primer 1 va antes que el segundo, y el segundo 1 es anterior al tercero, etc. Y con la clasificación verifico que 1 está comprendido en 2, 2 en 3, etc.

Paralelamente a estas operaciones lógico-matemáticas que reúne a los objetos para seriarlos, clasificarlos o numerarlos, se constituyen las agrupaciones cualitativas de tiempo y espacio, dando lugar a relaciones de orden temporal (antes y después) en coordinación con las duraciones (menos o más tiempo) que hasta ahora estaban disociadas.

2- Operaciones Formales:

Estadio que comprende aproximadamente desde los 12 hasta los 15 años. El sujeto es capaz de reflexionar a partir de premisas, es decir que ya no necesita de la presencia de los objetos. En el estadio de las operaciones concretas, la lógica se aplica sobre los objetos manipulables; en el de las operaciones formales, se aplica sobre el pensamiento, independiente de la acción sobre esos objetos. Ahora discurre sobre hipótesis y proposiciones ya sin requerir de un sostén perceptivo, pues de trata de un razonamiento hipotético-deductivo, que utiliza signos matemáticos o enunciados verbales. Ej.: en el caso que A es más pesado que B, y A es más liviano que C, ¿Cuál es el más liviano de los tres?. Al no estar presentes los objetos, hace falta un razonamiento que no es inmediato para concluir que B es el más liviano de los tres.

Cualquier problema de seriación entre términos que resulta simple para un niño de 8 ó 9 años, formulado en proposiciones se dificulta, no pudiendo resolverlo sino hasta los 12 años aproximadamente, que es cuando se ubica en este estadio

El pensamiento formal, como constitución final de la evolución mental, permite las más vastas conquistas intelectuales del sujeto.



El Método de Estudio

Cada uno de los estadios de desarrollo indicados por edades, si bien sujetas a variaciones, constituyen para Piaget verdaderos referentes con relación a lo que “se espera” que el sujeto responda según el momento evolutivo.
Las aptitudes y manifestaciones del niño permiten ubicarlo en el estadio madurativo correspondiente. Y para captar estos datos se aplica el método piagetiano que consiste en ofrecer a niños de distintas edades, problemas o ejercicios con incógnitas para observar cómo llegan a su resolución. El modo en que lo hacen determina su nivel de desarrollo. Y en un segundo momento, en diálogo con cada uno se les pregunta acerca de la tarea que realizaron, para registrar sus caracteres individuales, analizando las razones que fundamentan sus respuestas y observando con detalle su conducta.

Este método que ha alcanzado gran difusión y que fue originariamente aplicado en el Centro Internacional de Epistemología Genética de Ginebra, ha brindado valiosos resultados en los variados campos del saber y especialmente en la pedagogía. Las elaboraciones de Piaget provocaron una verdadera revolución y ocuparon intensamente a los educadores en la aplicación y desarrollo de sus propuestas.





Nélida A. Magdalena