"PROCESO PRIMARIO Y PROCESO SECUNDARIO: DOS MODOS DE TRABAJO DEL APARATO PSÍQUICO"

El análisis de los sueños conduce a Freud a reconocer dos modos de trabajo del aparato psíquico con leyes propias y características singulares.
Describe dos procesos psíquicos distintos: a unos los llama correctos y otros los denomina incorrectos. Los primeros provienen de nuestra vida de vigilia, tienen un enlace lógico y pertenecen a la actividad de pensamiento inteligible, en el orden del razonamiento y la acción controlada. Los incorrectos se ponen de manifiesto en la vida onírica con el trabajo del sueño, que crea pensamientos extraños aunque no están desprovistos de sentido, sino que presentan un deslizamiento de sentido.

Así, cuando en la formación del sueño una cadena de pensamientos del preconsciente se pone en contacto con un deseo inconsciente reprimido sufre una serie de transformaciones que dan lugar a estos procesos psíquicos incorrectos. Al decir “incorrectos” no alude a errores de pensamiento, ni equivocaciones o procesos normales que han sido falseados, porque como ya lo expresamos se refiere a un modo de trabajo del aparato anímico.

Algunos de estos procesos psíquicos incorrectos son reseñados por Freud del siguiente modo:

- Con la condensación las intensidades de varias representaciones que tienen algo en común se funden en una unidad, pudiendo omitirse por completo aquellos elementos débiles que sucumben en el trayecto. En esta transferencia de investiduras se produce a la vez un desplazamiento del acento psíquico de un elemento a otro, apareciendo lo principal como accesorio y viceversa.

- Las representaciones intermedias que están al servicio de la condensación, se constituyen por la libre movilidad de las investiduras dando lugar a formaciones mixtas y de compromiso donde los elementos singulares son reconocibles. Por ejemplo en el sueño del tío José que evoca Freud en el capítulo 4 de “La interpretación de los sueños” aparece un personaje con la barba rubia del tío José enmarcando el rostro de su amigo R . Un ejemplo de este tipo pero en el deliz en el habla lo cita el autor en el texto “Psicopatología de la vida cotidiana” cuando describe a un joven que interpela a una dama diciéndole si le permite acom-trajarla, poniendo así de manifiesto su temor a ultrajarla con su proposición de acompañarla.


- Las asociaciones superficiales mantienen un enlace asociativo laxo que sustituye a otro correcto y de pleno sentido. Por ejemplo vocablos que suenan de igual modo pero tienen diferente significación -homofonías- como hola y ola, echo y hecho, savia y sabia, casa y caza. Esto puede dar lugar a equívocos como cuando alguien dice “Se fue de caza” y el interlocutor escucha que huyó de su casa. No es solamente utilizado en el sueño y los lapsus sino que también aparece en el chiste, en este caso tomemos uno muy conocido: “La esposa de Einstein tenía un físico bárbaro”. Esto se produce por el efecto de la multivocidad de las palabras que es ubicado y analizado por este autor, cobrando una valoración que fue desatendida hasta entonces.

- Los pensamientos que se contradicen entre sí no se cancelan unos con otros, sino que se conservan unos junto a otros. Por ejemplo en un sueño puede aparecer un cartel con la imagen de un cigarrillo humeante que es signo de permiso para fumadores, y al lado otro cartel igual con una barra que lo atraviesa, indicando “prohibido fumar”. Esta situación en el sueño es total y parejamente válida.

Todo lo cual suscita en el soñante un sentimiento de gran extrañeza producto del trabajo del sueño a que fueron sometidos los pensamientos, por lo cual se dice: “¡Este sueño es un disparate!”. Se trata en todos estos casos, de sueños no sometidos a la elaboración secundaria.

Aparece una total ausencia de trabazón lógica a raíz de dos aspectos esenciales:
- La energía se vuelve móvil y susceptible de descarga.
- El contenido de los elementos psíquicos pasa a ser algo accesorio.

Para ubicar los dos modos de trabajo que arrojan procesos psíquicos correctos e incorrectos, Freud recurre a la hipótesis conceptual del aparato anímico. E indica uno u otro modo de funcionamiento según se alcance el objeto alucinatorio o el objeto real de satisfacción.

Hemos visto ya en la ficha “Acerca del deseo que se realiza en el sueño” – ficha de estudio que compone una serie de mi autoría respecto a los temas abordados en relación al fenómeno onírico por el programa de esta Cátedra- que el objeto alucinatorio no cancela la necesidad y es preciso recurrir a la actividad de un segundo sistema que evite que la investidura llegue a la percepción. La excitación debía hacer un desvío y por la vía de la motilidad lograr la modificación del mundo exterior, deteniendo la regresión completa para que sea posible el acceso al objeto real de satisfacción.

De esta manera Freud nos presenta un primer sistema y un segundo sistema que son el origen de lo inconsciente y lo preconsciente. Siendo la actividad del primer sistema la que se orienta hacia la descarga de la excitación, en tanto el segundo sistema se dirige hacia la inhibición de la descarga y su mudanza en investidura ligada. Luego de terminada la actividad de pensamiento se cancela dicha inhibición y sobreviene la descarga en la motilidad.

El autor denomina Proceso primario al proceso psíquico del primer sistema caracterizado por trabajar con energía libremente flotante o móvil que fluye hacia la descarga de modo rápido y directo. Siendo el proceso psíquico del segundo sistema el Proceso secundario que funciona con energía ligada, es decir que la energía invistiente se liga a una representación demorando la descarga, es decir aplazando la satisfacción hasta una mejor oportunidad, para fluir después en forma controlada.

Por esta razón Freud señalará que el Principio de Placer rige en el proceso primario y el Principio de Realidad en el proceso secundario. De tal modo que la obtención de placer no se anula ni se descuida por el acatamiento de la realidad sino que se planifica, quedando posibilitada por la actividad de pensamiento. Por ejemplo si quiero aprobar una materia, no voy cualquier día a la facultad y sin hacer un recorrido bibliográfico. Primeramente hago ese recorrido por los autores señalados en el programa de la materia, averiguo la fecha de examen y me inscribo para tener derecho a participar de esa mesa examinadora. El día indicado me presento a rendir y en el mejor de los casos, obtendré la satisfacción de la aprobación de esa asignatura, me procuraré ese placer esperado. Sin duda, tuve que esperar. De ahí que el proceso secundario admite la categorías de tiempo y espacio, en tanto en el proceso primario opera la simultaneidad, es a-temporal y a-espacial.

El proceso primario aspira entonces, a la descarga inmediata de excitación procurando producir una identidad perceptiva- ya habíamos visto en la mencionada ficha anterior que se trata de una identidad perceptivamente idéntica a la experiencia de satisfacción- que intenta repetir la percepción del objeto que proporcionó satisfacción, con la abundante investidura del polo perceptivo.

El proceso secundario procura la inhibición de dicho drenaje, lo demora y posteriormente produce la descarga en la motilidad. Apunta a la identidad de pensamiento con la vivencia de satisfacción y la investidura idéntica de ese recuerdo se alcanza por la vía motriz. Para lo cual hay investidura de huellas mnémicas, se cargan las huellas que activan su función: la memoria. De tal modo que experiencias anteriores almacenadas en ellas permitirán ejercer una acción adecuada que modifique el mundo exterior proporcionando el objeto efectivo de satisfacción.

Habíamos señalado los mecanismos de condensación y desplazamiento presentes en el modo de trabajo del que resultan los “procesos psíquicos incorrectos”, ahora podemos ubicar que esos mecanismos son propios del proceso primario.

En el proceso secundario estos mecanismos se minimizan porque en las cadenas de pensamientos hay conexiones de unos con otros, que posibilitan la inteligibilidad de una oración y la conformación de un texto coherente oral o escrito. El pensar se interesa por estos nexos entre representaciones.

Esas conexiones entre los elementos de una cadena de pensamientos quedarían suprimidas en la condensación en la cual varios elementos se funden en una unidad y donde el contenido de cada elemento pasa a ser accesorio. Aquí cobra valor el contenido de cada uno de esos elementos y el enlace entre ellos.

Además se produce un mínimo de desplazamiento porque se conservan en estado ligado la mayoría de las investiduras – la energía invistiendo la representación- y se descentran pequeñas cantidades de energía, solo lo necesario para que la actividad de pensamiento sea posible.

Agrega Freud que el proceso primario se da desde el comienzo de la vida en tanto que el secundario se constituye poco a poco dependiendo de la singularidad del sujeto, que alcance un mayor o menor imperio.



Nélida A. Magdalena

1 comentario:

Lisset dijo...

Muuuy clarooo!!
muchas gracias =)